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25 de diciembre de 1931
El “Niño de san Josemaría”
Vázquez de Prada
El Fundador del Opus Dei
«Refería la Madre Carmen de San José, ya difunta, que era sacristana en el tiempo en que don Josemaría era capellán, que había en la comunidad, y hay, un Niño Jesús pequeño, que sólo se saca a la iglesia en los días de Navidad para la adoración, y que cuando se lo pasaban a él por el torno, se le oía desde dentro tratar al Niño con mucha familiaridad y afecto y dirigirle saludos como si fuera un niño vivo; y que algunas veces el Siervo de Dios les pidió que le dejasen llevar a su casa este Niño, para hacer oración ante él, Niño que después devolvía a la comunidad» (Cecilia Gómez Jiménez, Sum. 6511).
Las religiosas de Santa Isabel han editado recientemente una estampa del Niño Jesús con el siguiente texto impreso al dorso:
NIÑO JESÚS DE MONSEÑOR ESCRIVÁ'
«En el Real Monasterio de Agustinas Recoletas de Madrid-Atocha-Santa Isabel, fundado por el Beato Alonso de Orozco en 1589, se encierra una rica historia de arte y de santidad. Entre sus tesoros, aunque muchísimos fueron destruidos por las llamas en la contienda civil -1936-1939—, se guarda una imagen diminuta del Niño Jesús, tallada en madera, del siglo XVII, según parece, que se exponía antiguamente, y todavía se expone, a la veneración de los fieles en los días de Navidad.
De este monasterio fue Capellán y Rector mayor, desde 1931 hasta 1946, monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Muy viva se conserva aún entre las religiosas contemplativas la memoria de aquel joven sacerdote amantísimo de la Eucaristía y muy dado a la oración. Y cultivan el recuerdo de algún lance singular habido entre el padre Escrivá y el Divino Niño. Se cree que de él recibió alguna gracia muy extraordinaria. El padre se llevaba con frecuencia a su habitación la ya célebre imagen, con permiso de la Priora. Y al devolverla se manifestaba conmovido y jubiloso. Por entonces ardía en fervores místicos, y escribió el libro CAMINO con el título de CONSIDERACIONES ESPIRITUALES, así como su tratadito EL SANTO ROSARIO.
Para contemplar y venerar esta pequeña imagen del NIÑO JESÚS de Monseñor Escrivá llegan al monasterio de Agustinas Recoletas personas de los más lejanos países».