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22 diciembre 2026

Algunas ideas sobre Camino

22 de diciembre de 1938
Algunas ideas sobre Camino

Vázquez de Prada

El Fundador del Opus Dei

Por entre las páginas de Camino asoma, aquí o allá, una sugerencia sensorial o el leve rastro de una anécdota, que ayudan a situar el contexto de las reflexiones. A veces, unas brevísimas pinceladas sirven para evocar todo un paisaje de fondo:

¿Te acuerdas? —Hacíamos tú y yo nuestra oración, cuando caía la tarde. Cerca se escuchaba el rumor del agua. —Y, en la quietud de la ciudad castellana...

Recuerdo de las aguas rumorosas del Arlanzón, por cuyas orillas salía el Padre de paseo con los suyos, o con algún soldado que se acercaba a Burgos con permiso.

Burgos, unido a la memoria de Rodrigo de Vivar, el Mío Cid, el del cantar de gesta, cuya grandeza de héroe se canta a la par de las menudencias caseras y cotidianas, como se dice en Camino:

Las gestas —nuestro Mío Cid— relatan siempre aventuras gigantescas, pero mezcladas con detalles caseros del héroe. Ojalá hagas siempre mucho caso —¡línea recta!— de las cosas pequeñas.

En la alcoba del Hotel Sabadell, separada por una leve cortinilla de la habitación común de Pedro Casciaro y Paco Botella, se recluía el sacerdote para tomar disciplinas de sangre. No tenía otro recurso; y cuando en una ocasión se enteraron sus hijos, el Padre justificó su conducta con las palabras recogidas en Camino:

Si han sido testigos de tus debilidades y miserias, ¿qué importa que lo sean de tu penitencia?

(En algunas ocasiones —como sucede en esta consideración sobre la penitencia—, las circunstancias de donde dimana el hecho narrado han sido pudorosamente silenciadas. Es evidente que los detalles personales hubieran subrayado con mayor vigor la doctrina, sacándola de la abstracta generalización. Pero el autor —lo repetimos una vez más— se retrae de todo lo que suponga alarde autobiográfico).

En Camino queda reflejado también el fervor patriótico de Burgos en aquellos días —banderas, uniformes y entusiasmo—, pero recordando que tampoco a Cristo le falta su milicia:

El fervor patriótico —laudable— lleva a muchos hombres a hacer de su vida un "servicio", una "milicia". —No me olvides que Cristo tiene también "milicias" y gente escogida a su "servicio".