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11 diciembre 2026

Celebra los 25 años de la Obra en Molinoviejo

11 de diciembre de 1953
Celebra los 25 años de la Obra en Molinoviejo

François Gondrand

Historia del Opus Dei y de su Fundador

El Padre realiza un nuevo viaje a España para pasar en Molinoviejo, cerca de Segovia, el 2 de octubre de 1953, fecha en la que se cumple el veinticinco aniversario de la fundación del Opus Dei. En ruta, se detiene en Lourdes para rezar a la Virgen en el mismo lugar donde lo había hecho el 11 de diciembre de 1937, en plena guerra civil, tras el largo y agotador paso de los Pirineos.

Antes de abandonar Roma, ha recibido una bendición especial del Santo Padre mediante una carta del Cardenal Tedeschini, confirmada días más tarde por un telegrama de Mons. Montini, pro- secretario de Estado para los asuntos ordinarios.

En Madrid le esperan sus hijos, para celebrar el aniversario. Porque, en efecto, ha transcurrido un cuarto de siglo desde que vio la Obra por primera vez, mientras repicaban las campanas de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles... Ahora, ya puede contemplarla como el Señor la quería, proyectada en el tiempo -siglos- y haciendo en la historia de la humanidad - humilde y silenciosamente- un surco hondo y ancho, luminoso y fecundo.

Al acercarse este aniversario, había recomendado a sus hijos y a sus hijas que realizasen con mayor empeño su trabaja en ese día, intensificando su oración. Sed -en esta tierra tan llena de rencores- sembradores de alegría y de paz: porque este heroísmo sin ruido de vuestra vida ordinaria será la manera más normal, según nuestro espíritu, de solemnizar las Bodas de Plata de nuestra Madre.

Antes de regresar a Roma, el Padre se acerca a Portugal y luego, pasando por Bilbao, llega hasta París, donde sorprende a sus hijos con su visita, el 24 de octubre. Desciende hacia Italia y pasa por Milán y Loreto.

La expansión de la Obra, que no ha hecho más que empezar, le demuestra, una vez más, que Dios la ha querido. ¡No puedo!, ¡no valgo!, ¡no sé!, ¡no tengo!, ¡no soy nada! repite sin cesar, como en los primerísimos comienzos, durante los días que preceden y siguen al aniversario. Y concluye con el complemento lógico de este acto de fe: Pero Tú lo eres todo.

Este 2 de octubre debe ser para sus hijos un nuevo punto de partida, una ocasión de ampliar el horizonte de su apostolado hasta los últimos rincones del planeta.

Vuestra caridad ha de ser amplia, universal: habéis de vivir de cara a la humanidad entera, pensando en todas las almas de todo el mundo. Esa actividad os llevará a rezar por todos, y, en la medida de vuestras posibilidades, a ayudar a todos.

¿Quién, entre los más antiguos, no rememora, al oír estas palabras, aquel mapamundi de la Residencia de Jenner y aquella cruz que el Padre dibujaba, con sus cuatro brazos en forma de flecha, orientados hacia los cuatro puntos cardinales?