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LOS MÁRTIRES DEL SIGLO XX EN ESPAÑA
Juan Antonio Martínez Camino (extracto)
El martirio fue en el siglo XX un patrimonio de muchos cristianos en toda Europa y en todo el mundo
Los mártires son testimonio vivo de Cristo. Ellos no antepusieron nada al amor de Dios, ni siquiera la propia vida, y esa es su gran lección; nos enseñan con su vida -y sobre todo con su muerte-, el camino que conduce verdaderamente a la fraternidad entre los hombres, a la justicia, a la libertad y a la paz
El Papa Francisco, en la preciosa Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, habla en el número 35 sobre una pastoral en clave misionera de testimonio en el mundo, y es el epígrafe en el que se encuadra esta conferencia: “Una pastoral en clave misionera −escribe− no se obsesiona por la transmisión desarticulada de una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia. Cuando se asume un objetivo pastoral y un estilo misionero, que realmente llegue a todos sin excepciones ni exclusiones, el anuncio se concentra en lo esencial, que es lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y al mismo tiempo lo más necesario. La propuesta se simplifica, sin perder por ello profundidad ni verdad, y así se vuelve más contundente y radiante”.
“Contundente y radiante”, como la figura del Papa Francisco. El Papa Francisco tuvo la generosidad de dirigirse en un videomensaje gravado para la ocasión a la gran asamblea eucarística que el pasado octubre se reunió en Tarragona para la beatificación de 522 mártires del siglo XX en España.
En ese breve videomensaje, con su característico estilo conciso y neto, vino a repetir esto mismo que dice en Evangelii Gaudium y que es un pasaje central de la misma: “Los mártires nos ayudan con su ejemplo y su intercesión a no ser cristianos de barniz, sino sustanciales”. Cristianos sustanciales.
La historia del gran Papa mártir, abatido por las balas en la Plaza de San Pedro y librado providencialmente de la muerte, es una especie de resumen del siglo de los mártires. Juan Pablo II merece muy bien, entre otros muchos que merece, el título de Papa de los mártires del siglo XX, igual que aquel otro Papa de la antigüedad, San Dámaso, mereció el título del Papa de los mártires, por la obra de culto y de memoria de los mártires de la época del Imperio Romano.
Juan Pablo II celebró en 1987 la primera beatificación de mártires de la persecución de los años 30 en España, la de las Carmelitas Descalzas de Guadalajara. Habían pasado ya 50 años desde su martirio. Desde entonces hasta la última beatificación, la de Tarragona, los mártires de España que han alcanzado la gloria de los altares son 1523, de los cuales 11 son santos y el resto, 1512, beatos. Y serán si Dios quiere más en los próximos años, pues fue elevadísimo el número de personas que dio el supremo testimonio del amor a Jesucristo uniendo su sangre a la Sangre del Señor.
Las cifras de España son enormes, pero palidecen ante las que conocemos de otros lugares, sobre todo de Rusia. En España fueron 12 obispos los que fueron asesinados por ser obispos. En Rusia fueron 250 obispos ortodoxos, obispos en la sucesión apostólica. Si en España fueron unos 7.000 los sacerdotes, religiosos y religiosas asesinados por su condición de tales, en Rusia las cifras son verdaderamente escalofriantes: 200.000 miembros del clero y del monacato (obispos, sacerdotes, monjes, diáconos y religiosas) fueron asesinados entre 1917 y 1980. Y solo entre 1937 y 1938 fueron arrestados en Rusia 165.100 sacerdotes ortodoxos de los que fueron fusilados 105.000. Las cifras se encuentran en un libro precioso de Andrea Ricardi que se titula precisamente “El siglo de los mártires”, publicado en Barcelona en 2001.